Tan lejos y tan cerca
Me fui de Mallorca, y llegué a Alemania. No noté un cambio drástico en ningún momento. La gente era la misma que veía todos los veranos en Palma. Eran los mismos que paseaban por la playa o cuando llovía visitaban la catedral. Las mismas caras. Los mismos gestos. No sentí en ningún momento que Alemania no era mi sitio. Quizás es lo que sienten ellos cuando me ven, porque resulta muy extraño que todos sean tan simpáticos. Les sueno de algo, pero aún no lo saben.
Aeropuerto de Frankfurt Hahn
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